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Full text : Sitzungsberichte / Akademie der Wissenschaften in Wien, Philosophisch-Historische Klasse Sitzungsberichte der Philosophisch-Historischen Classe der Kaiserlichen Akademie der Wissenschaften, Wien, 5. Band, (Jahrgang 1850)

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San  campanas.  Otrosi  que  no  los  gisandes  coman  ilespues  de
hartos,  ni  los  ninos  mamen  despues  de  destetados.  Execütese
la  justicia  de  l)ios  en  los  condenados  ä  muerte;  liablen  ä  vosotros
  los  del  preste  Juan  de  las  Indias  ,  y  no  sean  entendidos.
Las  maldiciones  de  Sodoma,  y  Gomorra,  Dathan,  y  Abiron  caigan
  y  vengan  sobre  Luthero  y  sus  consortes.  Los  hombres  de
ochenta  anos  quieran  tener  padres  ä  quien  obedecer,  y  no  los
hallen.  Las  mugeres  viudas  despues  que  pierdan  sus  maridos
no  puedan  dormir  con  ellos.  Los  perros  den  tantos  gritos  de
noche  y  hagan  tan  grau  lamentacion,  que  de  pura  hambre  y  frio
no  hallen  quien  Ies  de  aforros  de  martas  en  que  se  envuelvan.
El  Tiber  salga  tan  furiosamente  de  madre,  que  no  halle  padre
  que  le  mande  so  pena  de  su  maldicion  que  vuelva  a  lo  que
solia,  törnese  de  color  de  sangre  al  modo  del  cardenal  Cesarino.
  Los  negociantes,  de  que  dieren  sentencia  contra  ellos,
vayan  tan  descontentos,  que  demanden  justicia  ä  Dios.  Vengan
en  esa  tierra  tantas  necesidades,  que  los  ricos  hayan  menester  los
servidores,  y  los  pobres  anden  ä.  pedir  pordios;  captivos  sean
los  esclavos;  anden  pidiendo  de  puerta  en  puerta  los  frailes  de  san
Francisco,  y  no  hallen  quien  les  haga  limosna  en  todas  las  casas.
Corridos  y  trabajados  se  vean  los  toros,  y  las  vacas  y  bueyes  que
llevaren  a  la  carniceria,  mueran  sin  testamento.  De  Dios  tanta
esterilidad  en  esa  tierra  que  ni  las  piedras  Heven  pan  ,  ni  los  campos
  ducados.  Malditos,  y  descomulgados  y  anatematizados  sean
los  antepasados  del  Turco.  Quieran  hablar  los  mudos,  y  no  puedan, ­
  y  los  que  mucbo  hablaren  no  paren  basta  que  den  con  las  cabezas
  en  las  paredes  como  meines  desbocados.  Los  ciegos  hayan
menester  quien  los  administre  para  su  descanso.  Enmudezcan  los
muertos.  En  la  mar  por  enero  baga  tanta  tempestad  y  terremotos
que  en  el  estrecho  de  Gibraltar  no  se  navegue  sin  navios.  Y  haciendo
  Io  que  nos  quisieremos,  os  hemos  por  piiblico  (pu c0 )  Papa,
nuestro  superior  en  lo  espiritual,  ni  os  anatematizamos  ni  descomulgainos,
  y  disimulamos  cualquier  tesoro  que  tengais,  dandonos
  del  tal  parte  que  no  seamos  de  terceros  quintos.
Dada  en  Tordesillas  en  la  camara  de  mi  datario  el  obispo  de
Niza  donde  se  habla  de  las  cosas  de  buen  seso.
            
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