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Micer Garci'a de Gibraleon os false las bulas, el datario Io despache
todo contra la vuestra voluntad. Los de la Rota sean tan
rotos todos en el entendimiento que nunca den sentencia que valga
un carlin. Ursinos y Coloneses se conformen de tal manera que
digan a V. S.: „Pater ignosce illis.” El marques de Pescara
entre tan poderoso por campo de flor que todas las gallinas
se guarden del como de rapoza. El duque Valentino resucite
con un retulo en la mano diciendo : „Quis ex vobis arguet
me?” El salmo: „Deus laude in me am ne tacueris,” diga
el cardenal Soderino. Uesucitando el Papa Pio III. se levante
dando voces por la silla de San Pedro, y diga que le cortaron
la pierna ä traicion. Al barrachel maten ä las puertas de Mater
mea non volo. A el cardenal de Minerva lo hallen con Diana
en el burdel de Näpoles. Al cardenal Cibo le tome tan gran
tempestad en el seso que la vispera del jueves de la cena desliaga
el Coliseo. El cardenal de Capua en despecho de V. S. concierte
todos los principes cristianos contra vos. Su Magestad haga
exercito muy cedo contra V. S., enviando por capitan general
al duque de Ferrara que pareciö carreta quebrada, y por canon
pedrero ä fray Severo. El vino que bebierdes se os vuelva
vinagre, el pan diacitron, el dinero pescado cecial. Las martas
de vuestra ropa se os pelen en invierno, los armiiios que vistlerdes
haga Dios milagro sobre ellos que se tornen vivos, y os
muerdan en cada vara de seda que comprardes. Os engaiien en
un ducado a cada negocio que el duque deSesa osfuere [ä] arrogar,
le tome tan gran llanto acordandose de la muerte de su muger,
que no podais dejar de Io conortar. El dia que ayunardes se
os lorne de ochenta y ocho horas. El nuncio Don Bernardino Pimentei
haga proceso contra V. S. para no acudille con los espolios.
El cardenal de Santa Cruz ponga tan grandes cuestiones
en teologia que la ciudad se revuelva. Tan gran espantos tomen
ä V. S. que en vision vea al duque de Calabria asido de la
mano con el conde de Urbino. La ciudad se trastorne lo de
arriba abajo: Civitä vieja se caiga en el mar, Beiverde tiemble
como Almerla en Espaiia de manera que mas parezca perlätico
que casa de placer. Otrosi si no hiciere V. S. lo que dicho tengo,
ponemos entredicho a toda esa tierra ä cesar oficio con apercibimiento,
que mientras los saci'istanes durmieren que no se ta-