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inquisidoi'general de necios, ainigo de hombres livianos, extravagante
de hombres en seso genizaro, saltatriz (sic), reformador de
las casas y hospitales de los locos, ä vos. nuestro muv santo Padre
Clemente sctimo, salud y gracia.
Sepades como Dios por su divina clemencia 110s quiso dar
y diö un liijo quintidecimi de legitimo matrimonio;
y [el] nos pidio que le hiciesemos de la Iglesia, lo cual su padre
en su tierna edad nunca pidio, no teniendo respeto a las cosas
deste mundo. Aborreciendo la pobreza, y viendo su buena intencion
que lo hace por no querer estar en misnria y necesidad,
nos pidio que os suplicäsemos, que le diese Vuestra Santidad
una reserva de hasta mil ducados en los obispados de Avila, Sa-I
am an ca, y Plasencia, y la reserva venga de manera que no tengamos
letigios. De lo cual el muy alto Emperador, mi seiior
y amigo, serä servido segun lo dira el portador Rafael Geronimo
, embajador de Florencia, caballero docto que parece conejo
asado esparragado con aceite rosado , y porque en su lugar
queda Micer Juan de Arcesso el cual parece Lancortjo (?)
que envejeciö cn el castillo de Sant Angel. No digo mas sino
que os amonestamos y exhorlamos que, como esta veais, cumplais
y liagais lo sobredicho, enviando la dicha reserva gratis
sin ningun dereebo, la cual podrä V. S. dar ä el dicho embajador
al cual para ello damos nuestro poder cumplido. Y baciendolo
asi bareis !o que deltcis, y cuinplireis nueslros mandamientos
como padre de santa obediencia; haciendo lo contrario
os descomulgamos , y aprobamos por püblico (pu. c °) apasionado,
y os echamos de la iglesia agravato y regravato, y os
mandamos que andeis de noebe con el cardenal frater Egidio,
robando ä cuantos ballardes, y asimismo esteis debajo de las
miserias y calamidades del Papa Adriano que Dios liayä, v liagais
bien ä el cardenal Cesarino , y salganvos ingratos vuestros criados,
y esten tan descontentos que a vcces digan : „Vachqui
destruis templum dei.” Vuestros deudos os saigan tan desagradecidos
que los primeros que murmuren de V. S. sean
ellos. Querais proveer vacantes, y nunca se muera ningun prelado.
Si os acudieren, sean en cambios quebrados de manera
que a vuestro poder nunca venga un ducado. La mula en que
anduvierdes muera de torzon cuando con ella el rio pasaredes.