Ein Beitrag’ zur Rechts-Symbolik.
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Diego Lope de Faro, que era adelantado de Castiella, e dijeron suas
ragones antel cavallero, e suo Tio el Arcediano D. Matlieo, que era
ragonador por la duena, e judgo' D. Diego, que si la duena otorgaba,
que avia besculo, y abragado al cavallero, despues que se juraron,
que fuese todo suo de la duena quantol’ avia'dado en desposorio, e
si la duena non otorgaba que non avie abragado, nin besado al cavallero
, despues que fueron desposados en uno, que diese todo lo que
resciviera; e la duena non quiso otorgar que la avia abragado, nin
besado, e diol’todo lo que le avia dado.“ — Vgl. auch Hist, de la
legisl. Tomo II, p. 271 *).
Dass diese Rechtsgewohnheit schon zur Zeit der römischen
Herrschaft in Spanien, namentlich in Sevilla und Cordoba, bestanden
habe, hat Spangenberg nachgewiesen in seinem Aufsatze: „In
welchen Fällen können Brautgeschenke, nach römischem Rechte,
zurückgefordert werden?“ (im Archiv für civilist. Praxis, hgg. von
Lölir, Mittermaier, Thibaut. Bd. 12, S. 269 — 274; — Vgl.
auch: Reyseher, Beiträge zur Kunde des deutschen Rechts. 1.
1) Diese schiedsrichterliche Entscheidung wird durch folgende Gesetze begründet:
Fucro juzgo Libro III. Tit. I. 5: „De las arras que son dadas“. (nicht im
lateinischen Text).
„Si algun esposo muriere por Ventura fechas las esposaias, y el beso dado,
e las arras dadas, estonze la esposa que finca deve aver la meetad de todas las
cosas quel’ diera el esposo, y el otra meetad deven aver los herederos del esposo
quales que qliiere que devan aver su buena. E si el beso non era dado, y el esposo
muriere, la manccba non deve aver nada d’aquellas cosas. E si el esposo recibe
alguna cosa quel’ da la esposa, e muriere la esposa, si quier sea dädö el beso, si
quier non, tod aquello deve seer tornado a los herederos de la esposa.“ (Vgl. dazu
Helfferich, S. 321).
Fucro real Libro 111, Tit. II, i>:
„Si el esposo de alguna muger diere algunas donas en pauos, 6 en otras cosas
s» su esposa, e muriere el esposo ante que liaya que ver con ella e la beso ante que
muriese, la esposa liaya la meytad de las donas que del tenia: e la otra meytad
tdrnela a sus herederos, 6 diela a quien el mandarc: e si la no beso, tdrnele todas
sus donas: e si arras le did ante que muriese, e no hubo que ver con ella, tdrnelas
a' herederos, d a quien el manda're: e si hobo que ver con ella, hayalas, asi
como manda la Ley: e si ella diere alguna cosa d su esposo, quier la besase, quier
no, si mas no hobo que ver con ella, tdrnelo a sus herederos, d a ella: e si hoho
que ver con ella, no torne ninguna cosa de las donas que della hobo (vgl. auch
Partida IV, Tit. XI, Ley 3).“